Tras una larga travesía buscando alternativas imposibles, el pabellón reabre este lunes. Celebramos el regreso, pero no olvidamos el daño causado a nuestras escuelas y a las familias por la falta de instalaciones en la ciudad.
Por fin, tras una espera que se ha sentido interminable, este jueves 15 de enero hemos recibido la comunicación oficial que tanto ansiábamos: la apertura del pabellón de Elviña será efectiva a partir del próximo lunes.
Es una noticia positiva, sin duda, pero llega después de más de 8 meses de una gestión extremadamente complicada. Durante este tiempo, desde la dirección del club nos ha tocado buscar alternativas «debajo de las piedras» para intentar mantener la mayor parte de las actividades; una misión que ha resultado casi imposible debido a la crónica falta de instalaciones que sufre esta ciudad, una carencia que golpea con especial dureza a deportes como el patinaje.
Resiliencia: Una palabra tatuada en nuestra historia
Este club tiene la palabra «resiliencia» grabada en su ADN. No es la primera vez que nos toca levantarnos. Ya en su momento, decidimos apostar por una instalación privada para no depender de las escasas opciones públicas. Sin embargo, aquel proyecto ilusionante se vio truncado por el COVID, obligándonos a volver a empezar.
Ahora, con el cierre de Elviña, hemos vivido un doloroso déjà vu. El pasado 5 de mayo, casi sin previo aviso, nos vimos obligados a parar, dejando a más de 200 personas sin un lugar donde aprender y entrenar.
El coste de la inacción administrativa
La prolongación de esta situación en el tiempo, sumada a la incapacidad de ofrecer opciones reales a las familias para organizar su conciliación, ha tenido consecuencias devastadoras. Nos ha llevado a una pérdida enorme de deportistas, principalmente en nuestras escuelas infantiles.
A diferencia de otros clubes que se dedican a una única modalidad, nuestra estructura es compleja y rica: abarcamos competición, enseñanza base, adultos, niños y patinaje en familia. La falta de horas de instalación —que ya de por sí son muy pocas— nos impide trasladar o unificar grupos, algo que podría ser factible si solo practicáramos una modalidad, pero que en nuestro caso es inviable.
Una reflexión necesaria sobre el deporte en Coruña
Todo esto nos ha llevado a una profunda reflexión sobre nuestro deporte y hacia dónde queremos dirigirnos. La realidad es clara: es inviable querer enseñar patinaje a personas de cualquier edad en Coruña y alrededores sin espacios adecuados y con apenas horas de uso de instalación.
A partir del lunes volvemos a la pista. Nos toca volver a trabajar duro para recuperar todo ese esfuerzo y esa base social que llevábamos construyendo desde hace años, y que las circunstancias y la falta de apoyo administrativo han puesto en peligro.
Volvemos, sí, pero volvemos exigiendo que el deporte base sea una prioridad y no un problema a gestionar.



